Por Claudia Jaramillo Torrén
Coach Integral Corporativo International Coaching Community
www.antaram.cl
En los últimos meses he desarrollado varios talleres con empresas orientados a aplicar la información obtenida del test MBTI (Myger Briggs Test Indicator), en la generación de estrategias comunicacionales basadas en los estilos de personalidad de los integrantes de los equipos de trabajos e –inevitablemente- la pregunta que surge en cada uno de estos talleres es ¿y cómo puedo conocer mi sombra? ¿Cómo conozco mi lado obscuro?
¿Por qué esta pregunta surge con tanto interés? Porque la sombra es aquella parte inconsciente de la personalidad, a partir de donde surgen rasgos, actitudes y comportamientos que nuestro “Yo” consciente no reconoce como propios. En la sombra encontramos todo aquello que ha sido rechazado mientras el ego estaba en formación. También contiene el “lado oscuro” del Yo: “aquella personalidad oculta, reprimida, casi siempre de valor inferior, culpable, y abarca todos los aspectos históricos del inconsciente”. En otras palabras, la sombra se convierte en algo así como el “basurero” donde van a dar aquellas partes de nosotros que no queremos admitir. Pero también existe una parte de ésta que incluye distintas cualidades positivas de la personalidad que fueron descuidadas y que, por alguna razón, no pudieron desarrollarse, por lo tanto, existe todo un potencial inconsciente olvidado.
Conocer esta parte de usted mismo(a) es muy importante, porque da la posibilidad de integrar las polaridades que conviven en su interior, logrando funcionar en forma trascendida a estos comportamientos polares que, sin excepción, generan la mayoría de sus problemas relacionales, de motivación y finalmente de desempeño. ¿Se ha preguntado cuánta energía psíquica se requiere para funcionar en un día de trabajo, simulando ser la persona que usted quiere que vean, pero que en el fondo sabe que no es? Conocer esta parte es un largo camino que se inicia con el encuentro con esta sombra tan poco conocida por usted.
Por ejemplo, imagine que usted es una persona a la que no le gustan los conflictos, es más bien del tipo “bajo perfil”, le gusta pasar más bien desapercibida(o). Su jefe le solicita que en una próxima reunión que se realizará en dos semanas, haga una presentación a un grupo de aproximadamente 50 personas. Usted cree que es pésimo(a) para hacer presentaciones, y como evita los conflictos, no se atreve a decirle nada a su jefe sobre su temor y pasa los próximos 15 días sometido(a) a un fuerte estrés. Como no tiene mucha idea de qué le sucede, no sabe qué hacer y cree es que la presentación será un desastre e irracionalmente piensa que posiblemente la(o) despedirá.
Suponga esta otra situación, usted es parte de un equipo integrado por seis personas. A dos de éstas personas usted no las tolera. Una de ellas es una mujer de personalidad muy fuerte, se cree dueña de la verdad, siempre tiene la razón, y cuando alguien le discute, es muy agresiva, sube la voz, critica las otras opiniones y no deja hablar a nadie más; lo que el resto opina siempre lo desestima y hace comentarios irónicos que lo irritan porque ataca a las personas, es muy desagradable trabajar con ella, le molesta hasta escucharle el tono de voz, es una mujer insoportable, capaz de arruinarle el día. La segunda persona, es un hombre, el tipo usted lo define como que “va donde calienta el sol”, siempre está de acuerdo con todos, en particular se encarga de alabar a esta mujer y hace comentarios del tipo “¡pero qué idea más fantástica!”. Usted se molesta mucho por su falta de opinión personal, con tal de no tener problemas, es capaz de decir que está de acuerdo con algo que no comparte, le indigna la gente así.
¿Qué pasaría si yo le dijera que esta indignación proviene de una proyección de su propia sombra y es la razón por la cual lo irrita tanto? Pues bien, una de las formas más simples de conocer su lado sombrío, es identificar todas las proyecciones que deposita en los demás, pero que son reflejo de su propio lado oscuro que al verlo frente a usted, tienen el poder de generarle tanta molestia, y como es inconsciente, en vez de molestarse con usted mismo, se enfada con quien le sirve de espejo para su proyección. La pregunta que surge después es: ¿y toda la gente que me irrita es proyección de mi sombra? No, usted es quien debe concluir esta pregunta, porque puede ser que alguien genuinamente le moleste porque simplemente no comparte la mayoría de sus ideas y no aprueba sus comportamientos, pero la diferencia es que con ese tipo de gente usted decidirá no relacionarse personalmente y su vínculo estará ajustado a lo justo y necesario para ser cordial, pero nunca tendrá el poder de irritarla(o), porque lo que usted desaprueba en el(ella) no es parte de su propio lado sombrío, por lo tanto, no lo(a) interfiere.
El tema está cuando alguien le genera cambios en su estado interno, si esto sucede, lo más probable es que sea una proyección inconsciente de su lado sombra. En los ejemplos que señalamos, usted podría reflexionar sobre lo siguiente: en el primer caso podría preguntarse ¿a qué le temo realmente? Asumiendo que el tema que debe presentar es manejado por usted, ¿qué le hace creer que puede salir mal su presentación? ¿De dónde proviene la idea de que no tiene la capacidad de hacer una presentación? ¿Alguna vez le resultó mal alguna que recuerde? ¿Está dispuesto a estar dos semanas viviendo el estrés? ¿Qué le impide hablar con su jefe del tema? Si se sienta a reflexionar y piensa en su historia, quizás dé con algún momento en el cual alguien le hizo creer que sus presentaciones le salen fatal y, por ejemplo suponga que cuando niño, salió a disertar en el colegio y al decir algo, sus compañeros junto con su profesora, se rieron mucho haciéndolo sentir muy avergonzado porque usted es tímido(a), esta experiencia envió su capacidad de pararse frente a un grupo a exponer como una capacidad reprimida no desarrollada que se ancló a una sensación de ridículo y nunca más quiso exponerse. La sola idea lo pone tan mal como se encuentra ahora pensando en la presentación que debe dar. ¿Qué pasaría si descubriera que usted tiene un talento especial para presentar y que si se permite la oportunidad de desarrollarlo, puede ser un orador innato?
En el segundo caso, si usted observa otras áreas de su vida, puede que se dé cuenta, que tiene los mismos comportamientos que las personas que le irritan. Por ejemplo, si llega a su casa y se encuentra que a su hijo lo han suspendido del colegio porque golpeó a un compañero, usted se molesta tanto que lo reta y le da un discurso sin darle la posibilidad de explicar nada, usted definió que el comportamiento es inaceptable y tiene la razón al punto de no escuchar lo que su hijo tiene que decirle, nada de lo que escuche justificará lo que hizo. ¿Qué diferencia tiene esta reacción a la que tiene aquella mujer dueña de la verdad que me irrita?, ambos no escuchan, ambos creen tener la razón, ambos agreden a quien tienen al frente… Y qué hay del personaje “que no tiene opinión” y va donde calienta el sol; ¿cuánto de usted mismo no está reflejado en esta actitud?, ¿de qué forma usted está expresando el desacuerdo con la forma en que su colega mujer está comportándose?, ¿no será que usted de otra manera está haciendo lo mismo que él sólo que en vez de expresar algo, guarda silencio, pero finalmente, tampoco es capaz de enfrentarla? Los comportamientos de los demás per se no son fuentes de molestias, se convierten en ellas cuando conectan con alguna parte suya que produce la interferencia interna.
Pareciera que hay un mundo dentro de nosotros mismos por conocer y aprender, que en la medida que hacemos consciente, nos brinda la alternativa de integrarlo de mejor forma en nuestra manera de relacionarnos. Los contenidos no se pueden cambiar y estarán siempre ahí, pero cada parte que logre conocer y hacer consciente, será una posibilidad de mejorar. Aceptar sus áreas más negativas y reorientarlas hacia algo más positivo, es trascender una polaridad. Si sabe que tiende a ser una persona que no escucha, en la medida que se dé cuenta, va a ser capaz de trabajarlo, mejorarlo y con ayuda hasta conseguirá identificar las causas; pero si sólo se concentra en encontrarle los errores a los demás y no logra identificar cuántos de esos errores también son los propios, puede que esté gastando más energía que la que debería para poder vivir la vida.
¿Qué persona que recuerdo en este momento, me genera una molestia que no puedo ni explicar porque me irrita tanto? ¿Cuánto de eso que me molesta tiene que ver conmigo?